PRÓLOGO.
Una noche más.
De fondo, la única melodía que entrecortaba mis pensamientos eran las olas de un mar artificial; una atmósfera creada para captar mejor los escurridizos hilos del sueño.
El sueño; algo que cada noche me costaba más de concebir, cada vez era más obsesivo.
Había aprendido a crear un ritual cíclico que me hiciera entrar en un estado casi hipnótico;
Cepillarse el pelo, poner la canción, ordenar las mántas (azul claro, amarillo, azul oscuro),
y es que, la verdad, todo parecía un auténtico delirio relacionado con el mar.
Y, cuando todo estaba a oscuras, enredada entre las capas, con el sonar de las olas, me preguntaba:
¿Cómo es el barco?
¿Cómo está el mar?
A veces pedía cosas.
Cosas que me parecen imposibles,
Deseo ser feliz.
Mañana será mejor.
Voy a cumplir mis deseos.
Cada noche, des de que volví, me repito esto, casi involuntariamente.
Y hoy lo corono con la última pregunta de todas:
¿Dónde voy?
Una noche más.
De fondo, la única melodía que entrecortaba mis pensamientos eran las olas de un mar artificial; una atmósfera creada para captar mejor los escurridizos hilos del sueño.
El sueño; algo que cada noche me costaba más de concebir, cada vez era más obsesivo.
Había aprendido a crear un ritual cíclico que me hiciera entrar en un estado casi hipnótico;
Cepillarse el pelo, poner la canción, ordenar las mántas (azul claro, amarillo, azul oscuro),
y es que, la verdad, todo parecía un auténtico delirio relacionado con el mar.
Y, cuando todo estaba a oscuras, enredada entre las capas, con el sonar de las olas, me preguntaba:
¿Cómo es el barco?
¿Cómo está el mar?
A veces pedía cosas.
Cosas que me parecen imposibles,
Deseo ser feliz.
Mañana será mejor.
Voy a cumplir mis deseos.
Cada noche, des de que volví, me repito esto, casi involuntariamente.
Y hoy lo corono con la última pregunta de todas:
¿Dónde voy?
SEALAND
(febrer 2o15)
Hay un lugar, dentro de mí, azul y gris, frío y lejano, que se está expandiendo por mis venas, llegando a las yemas de mis dedos.
La noche es una extensión
de esta extraña marea de tristeza,
que hace que duerma pero no me deja descansar,
un grito silencioso...
esto es Sealand.
Me desperté, y con muy pocas ganas me dirigí al servicio,
los ojos me dolían, y era incapaz de ver mi relflejo en el espejo; no quería saber que cara tenía,
no me interesaba para nada.
Abro el grifo y el agua sale a presión, llenando rápidamente la pica de mármol, y me quedo abstraída viendo su movimiento.
Hay algo que me deja en blanco, y soy incapaz de pararlo,
mientras el agua va fluyend y llenando la pica, y chorreando por los bordes, hasta llegar al suelo y empaparme los pies.
No lo entiendo.
Soy incapaz de moverme .
Un último reflejo conduce mi mirada al espejo,
donde me la devuelve una chica de ojos blancos y piel grisácea.
Veo mis manos escabullirse por la pica, en un frénesis de energía, de agua y serpientes de burbujas que me conducen hacia un lugar desconocido.
Las sirenas
Últimamente pienso mucho en sirenas.
Imagino océanos azulados, con betas doradas; olas irregulares que tejen una elaborada trama blanquecina de lágrimas, de perlas.
Puedo sentir su melodía muda en el rugir constante,
el suspiro de amor- quizás fingido, quizás no- en sus sonrosadas bocas.
Sus manos se juntan en pequeñas jaulas de mármol,
sosteniendo con fuerza su deseo,
prolongando la intensidad de sus notas.
Últimamente pienso mucho en sirenas.
Sus cabellos son algas de mil colores,
enredadas con estrellas de mar y caracoles,
y aquella extraña manera que tienen de llamar y llamar entre ola y ola...
Quizás yo también soy una de ellas,
entre las rocas, lo único que se percibe es una mirada,
una canción muda que va creciendo en cada gesto,
y llamo, llamo
al mar,
a las olas,
a las perlas,
a mi corazón,
a la Luna.
Llamo, llamo, al amor trágico que viene en mala barca,
a mal puerto, en rocoso encuentro;
Un amor desamparado para curar sus heridas,
Un amor desamparado para curar sus heridas,
para matar sus demonios,
.
.
.
Una rosa que vuelve a florecer, y que luego, me como pétalo a pétalo...
.
.
.
Porque me alimento de su amor náufrago, de su corazón submergido en el mío,
y al ahogarlo, me ahogo con ello.
Pero, tengo escamas,
y tú ya no puedes respirar.
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