[Experimentos de escritura improvisada e impulsiva]
Sé de un lugar.
Sé de un lugar.
Sé de un lugar azul, de un lugar azul con olor a lágrimas.
Guardo la mejor llave de todas dentro de mi pecho, resguardada por afiladas costillas,
envuelto en tejido, enredado con finas venas rojas.
Sé de un lugar que temo.
Insomnia es letal. Insomnia es una femme fatal.
Insomnia tiene los dedos tan afilados que los clava en mi cuello y me lo ataviesan, sentenciando:
Cuando llegue media noche serás feliz,
a la una vendrá la angustia,
a las dos los miedos,
a las tres la histéria.
Ella no es cruel, es realista y fría.
Se queda en el marco de la puerta, besándose con la oscuridad que oscila en mi cuato.
Me observa con sus ojos blancos, tiñe todo con su humedad; una intensa olor a tormenta rodea todo lo que acaricia.
Tiene la piel azulada, los ojos violetas y el pelo empapado, como su ropa.
Es una mala costumbre apretar los dientes; a veces intento ser consciente de ello, respiro profundamente, y por un momento...
Dejo las polillas salir de mi corazón, dejo la llave sobre mi lengua.
Me duele tanto por dentro,
pero a la vez soy feliz.
Insomnia me lo recuerda en según que noches,
viene y se sube a mi espalda, me descose los sueños y se come mis polillas.
No me mira: observa el techo, muy concentrada, para que mi ángel no me guarde.
Me duele tanto por dentro,
con palabras sordas escribo en el aire el dolor que no siento pero existe,
algo tan inexplicable que soy incapaz de llorar.
Es el vértigo de la libertad.
Esta es la primera marea viva,
este es el primer eclipse,
algo se ha despertado y viene a por mí;
tengo un deseo indesciptible de irme y quedarme,
de estar y desaparecer.
Insomnia no tiene alas pero sí cicatrices,
tiene palabras en forma de cadenas que se enredan en mi cuello;
soy una esclava de mis recuerdos,
una amante de mis fantasmas,
una bruja.
Esto es una puerta abierta,
otro camino más que estoy tejiendo hacia el infinito,
escupiendo el dolor lejos de mí,
en silencio.
Es crónico: ella siempre estará aquí, arrancándome el sueño,
cotilleando entre las teclas, entre las acuarelas.
No quiero escribir más sobre esto.
Sé de un lugar.
Sé de un lugar.
Sé de un lugar azul, de un lugar azul con olor a lágrimas.
Guardo la mejor llave de todas dentro de mi pecho, resguardada por afiladas costillas,
envuelto en tejido, enredado con finas venas rojas.
Sé de un lugar que temo.
Insomnia es letal. Insomnia es una femme fatal.
Insomnia tiene los dedos tan afilados que los clava en mi cuello y me lo ataviesan, sentenciando:
Cuando llegue media noche serás feliz,
a la una vendrá la angustia,
a las dos los miedos,
a las tres la histéria.
Ella no es cruel, es realista y fría.
Se queda en el marco de la puerta, besándose con la oscuridad que oscila en mi cuato.
Me observa con sus ojos blancos, tiñe todo con su humedad; una intensa olor a tormenta rodea todo lo que acaricia.
Tiene la piel azulada, los ojos violetas y el pelo empapado, como su ropa.
Es una mala costumbre apretar los dientes; a veces intento ser consciente de ello, respiro profundamente, y por un momento...
Dejo las polillas salir de mi corazón, dejo la llave sobre mi lengua.
Me duele tanto por dentro,
pero a la vez soy feliz.
Insomnia me lo recuerda en según que noches,
viene y se sube a mi espalda, me descose los sueños y se come mis polillas.
No me mira: observa el techo, muy concentrada, para que mi ángel no me guarde.
Me duele tanto por dentro,
con palabras sordas escribo en el aire el dolor que no siento pero existe,
algo tan inexplicable que soy incapaz de llorar.
Es el vértigo de la libertad.
Esta es la primera marea viva,
este es el primer eclipse,
algo se ha despertado y viene a por mí;
tengo un deseo indesciptible de irme y quedarme,
de estar y desaparecer.
Insomnia no tiene alas pero sí cicatrices,
tiene palabras en forma de cadenas que se enredan en mi cuello;
soy una esclava de mis recuerdos,
una amante de mis fantasmas,
una bruja.
Esto es una puerta abierta,
otro camino más que estoy tejiendo hacia el infinito,
escupiendo el dolor lejos de mí,
en silencio.
Es crónico: ella siempre estará aquí, arrancándome el sueño,
cotilleando entre las teclas, entre las acuarelas.
No quiero escribir más sobre esto.
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